Notas de Contra la tortura


24 de noviembre de 2006
Manifiesto contra la tortura
Monterrey, México

El Congreso y el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica acaban de aprobar una ley, la Military Commissions Act of 2006, que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal. Lo ha hecho en nombre de una Guerra global contra el terrorismo cuya expresa indefinición jurídica permite comprender entre sus objetivos estratégicos y tácticos tanto a verdaderos criminales, como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos -a las que el derecho internacional garantiza el estatuto de combatientes-, organizaciones y movimientos de defensa civil o de resistencia, y a simples ciudadanos.
Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma Guerra global, sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos militares de detención.
La tortura es un medio violento destinado a destruir la integridad moral y física del ser humano y anular su voluntad. Tanto los llamados métodos científicos de interrogación coercitiva, como las técnicas de agresión eléctrica, química, física y psíquica definen uno y el mismo sistema de violación, degradación y sujeción de la persona. Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas han hecho uso de esas prácticas deshumanizadoras. Sólo los sistemas totalitarios les han dado carta de legitimidad. Las comunidades democráticas, la conciencia moral y religiosa de los pueblos, el más elemental humanismo no han dejado de oponerse a sus ultrajes y a su crueldad.
La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios, comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta. Pero la tortura no sólo es una práctica cruel, sino que construye además todo un sistema de terror y coerción sociales. Su último objetivo es humillar y deshumanizar a las comunidades en las que se aplica, destruir sus vínculos de solidaridad, vaciar su confianza en sí mismas y liquidar su voluntad colectiva. Es la expresión siniestra de un poder ilimitado sobre los lugares más íntimos del cuerpo y sobre naciones enteras, en un mundo en el que cada día hay más injusticia y desigualdad y más desesperación.
La práctica militarmente organizada de la tortura, los abusos sexuales y de todo tipo contra hombres y mujeres, los encarcelamientos clandestinos y las desapariciones forzadas, no son una noticia nueva en la historia del Tercer Mundo, y de América Latina en particular. Ha sido más bien una constante histórica de la dominación colonial, neocolonial y neoliberal.
Pero su justificación por parte de las autoridades norteamericanas tiene consecuencias globales más graves todavía. Muchos gobiernos se han servido de la tortura, pero no podían legitimarla, ni pretendían defender y difundir la libertad con esta clase de métodos. Hoy, la propaganda a favor de la tortura en nombre de la llamada Guerra contra el terrorismo ofrece a estos gobiernos una siniestra coartada para su uso pasado, presente y futuro. Legalizada o no, la tortura es una práctica aberrante condenada por principios elementales de humanidad.
En los últimos años hemos asistido al recorte, la instrumentalización y neutralización de estos mismos derechos, hasta el extremo de hacerlos irreconocibles. El derecho a la integridad física y moral de la persona, a la defensa jurídica de su inocencia frente a poderes corporativos y estatales, y a la resistencia contra constantes violaciones del territorio, del ecosistema y de la propia vida humana ha sido una y otra vez violado. La propaganda de guerra y la legitimación de la tortura coronan este proceso regresivo de una humanidad amenazada.
Apelamos el respeto sagrado a la dignidad humana, a su integridad física y espiritual, y a su soberanía moral. Exigimos el rechazo de la tortura como una práctica inhumana, contraria a toda forma civilizada de convivencia, y opuesta a toda verdadera restauración de una dañada comunidad pacífica de los pueblos: en nombre de los Derechos Humanos.

El Universal
Cultura
29 de noviembre de 2006

Apoyan intelectuales en la FIL Manifiesto contra la tortura
José Saramago, y la actriz Ana Colchero acompañaron a los escritores Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Margarita Serje y Eduardo Subirats, el documento que rechaza la ley Military Comissions Act 2006


Un grupo de más de 50 escritores, activistas e intelectuales, entre los que se encontraba el Premio Nobel José Saramago, expresó su respaldo al Manifiesto contra la Tortura, que rechaza la ley "Military Comissions Act 2006", aprobada en Estados Unidos y que, según los firmantes, "justifica" la práctica de la tortura.
El Manifiesto fue realizado y firmado por los escritores Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Margarita Serje y Eduardo Subirats, éste último compilador y ensayista del "Libro contra la Tortura" , presentado hoy en la vigésima edición de la Feria Internacional del Libro, que se realiza en esta ciudad.
Calveiro, Castresana, Segato y Serjé también son autores de ensayos que profundizan desde diferentes ángulos sobre el problema de la tortura.
En l01a presentación del libro y el manifiesto incluido, los autores estuvieron acompañados por el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, y la actriz Ana Colchero.
La encargada de leer el documento fue Pilar Calveiro, quien aseguró que la reciente aprobación de la "Military Comissions Act of 2006" por parte del gobierno estadunidense, se ha hecho en nombre de una "guerra global" contra el terrorismo.
Según el manifiesta, "el Congreso y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, acaban de aprobar una ley, la " Military Comissions Act of 2006, que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal ".
"Lo ha hecho en nombre de una guerra global contra el terrorismo cuya expresa indefinición jurídica permite comprender entre sus objetivos estratégicos y tácticos tanto a verdaderos criminales, como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos, organizaciones y movimientos de defensa civil o de resistencia, y a simples ciudadanos ".
Además, explica el documento que viene con el libro, que si bien son muchos los países en los que aún se aplica la tortura, éstos no pretenden que se " democratice " como " está haciendo Estados Unidos ".

Grupo Reforma
29 de noviembre de 2006

Manifiestan oposición a la tortura
Jaime Reyes

GUADALAJARA.- Ante la reciente aprobación en Estados Unidos de la Military Commisions Act of 2006, que justifica y propicia la tortura, el pensador español Eduardo Subirats convocó a Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Pilar Calveiro y Margarita Serje, para realizar una radiografía global de los usos de la tortura en la actualidad.
El resultado es el libro Contra la tortura, editado por Fineo y presentado ayer en la FIL, al que definen como una reflexión y un llamado urgente al respeto de la dignidad humana.
Y es que la defensa estadounidense de esta práctica, afirma Subirats, corona un proceso de regresión democrática o "progreso totalitario" bajo la democracia como espectáculo.
En la presentación del volumen acompañaron al filósofo el narrador portugués José Saramago, el jurista Carlos Castresana (fiscal del Tribunal Supremo de España), la politóloga argentina Pilar Calveiro y la actriz mexicana Ana Colchero.
Esta última dio lectura al manifiesto que acompaña a los cinco ensayos que nutren el libro, documento firmado entre otras personalidades por Gabriel García Márquez, Juan Goytisolo, Carlos Monsiváis, Tomás Eloy Martínez, Adolfo Pérez Esquivel y el mismo Saramago.
"(La ley estadounidense) no sólo define una práctica cruel, sino todo un sistema de terror y dominación. Su último objetivo es humillar y deshumanizar a las personas y a las comunidades a las que se aplica, con el fin de destruir su vínculo de solidaridad, vaciar su confianza en sí mismas y liquidar su voluntad colectiva.
"Es la expresión siniestra de un poder ilimitado sobre los lugares del cuerpo y el espíritu humanos, sobre naciones enteras en un mundo en el que cada día hay más injusticia y desigualdad, más violencia y más desesperación", se apunta en el manifiesto.
En esa perspectiva, Saramago lamentó que el ser humano sea el único animal que tortura a sus semejantes.
No obstante, también se permitió crear una consigna en tono ligero que acomodó muy bien con la entidad de la República donde se celebra la feria librera.
"Tequila sí, tortura no", concluyó el Nobel.
Así lo dijo
"El manifiesto contra la tortura nace como reacción ante la aprobación en Estados Unidos de una ley que promueve la práctica sistemática de la tortura y el encarcelamiento inhumano".
Eduardo Subirats, Filósofo

ArgenPress
Prensa Argentina
29 de noviembre de 2006

Un círculo de intelectuales iberoamericanos se manifiestan en contra de la tortura estadounidense

Un grupo de 54 intelectuales y académicos ibereoamericanos, encabezados por tres premios Nobel, presentaron el martes un manifiesto en contra de lo que consideran 'la legalización de la tortura' en Estados Unidos.Los premios Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez (Literatura 1982), el portugués José Saramago (1998) y el argentino Adolfo Pérez Esquivel (de la Paz 1980) presentaron en la vigésima Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara el manifiesto contenido en el libro 'Contra la tortura'.Este libro incluye cinco ensayos en los que se plantean las posibles consecuencias que podrían ocurrir después de que el 17 de octubre, el presidente estadounidense, George W. Bush, promulgó la 'Ley de Comisiones Militares'.En dicha ley se faculta a los militares para realizar duros procedimientos interrogatorios y crea tribunales para juzgar a supuestos terroristas, incluyendo a los que están detenidos en la prisión de Guantánamo (Cuba).'El Congreso de Estados Unidos acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal', señala el texto firmado por 54 intelectuales iberoamericanos. Expresaron que la ley está destinada a 'humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades' e implica un grave retroceso de los derechos humanos. 'Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración', agregaron. 'La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta', añaden. Saramago quien habló en conferencia de prensa exteriorizó su preocupación por la que llamó 'falsedad' de la democracia, esa institución que dijo ser la más perfeccionada, pero que abre resquicios para torturar de forma legítima, como aseguró, ha ocurrido en la nación norteamericana. El escritor recordó la necesidad de hacer un examen de conciencia, basado en qué es lo que pasa con la raza humana, 'ya que el ser humano es el único animal que tortura a sus semejantes'. 'Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros', recalcó. Entre los intelectuales que también apoyaron este manifiesto se encuentra el escritor español Juan Goytisolo, el mexicano Carlos Monsiváis, el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho y el uruguayo Eduardo Galeano, entre otros.

El País
Cultura
30 de noviembre de 2006

Feria del Libro de Guadalajara
Escritores contra el silencio
Sesenta intelectuales denuncian la 'legitimación' de la tortura por parte de Estados Unidos

Carles Geli

Sesenta intelectuales latinoamericanos, entre los que se encuentran tres premios Nobel -Gabriel García Márquez, Adolfo Pérez Esquivel y José Saramago-, no han querido callarse y apenas un mes después de la aprobación por el Congreso de Estados Unidos de la ley conocida como Military Comissions Act of 2006, han decidido firmar un breve pero contundente Manifiesto contra la tortura. La nueva norma estadounidense permite dejar en manos de comités militares a terroristas y combatientes enemigos de EE UU, autorizando interrogatorios coercitivos que en la práctica propician la tortura de forma legal. Partiendo de la premisa de que "el silencio puede legitimar" se ha elaborado el Manifiesto contra la tortura, firmado en Monterrey el pasado día 24 y hecho público anteayer (madrugada de ayer en España) en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.El documento es, además, un proemio de lujo del libro Contra la tortura, cinco ensayos sobre el tema publicados por la editorial mexicana Fineo, que ha sido presentado en el bullicioso marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México).
Juan Goytisolo, Carlos Monsiváis, Álvaro Mutis, Ariel Dorfman, Tomás Eloy Martínez, Xavier Velasco, Ignacio Padilla, Rafael Gumucio, Emir Sader, Luis Villoro, son también, entre otros más, firmantes de un texto de apenas poco más de dos folios que define la tortura como "la expresión siniestra de un poder ilimitado sobre los lugares más íntimos del cuerpo y sobre naciones enteras, en un mundo en que cada día hay más injusticia y desigualdad; y más desesperación".
"América Latina está contra la tortura y contra una ley que corona el proceso de involución democrática bajo el formato de sociedad democrática" en el que vive EE UU, afirmó en el acto de presentación el escritor Eduardo Subirats, alma máter del proyecto y autor de uno de los cinco ensayos del libro. "Se trata de romper el silencio, porque el silencio siempre es cómplice", manifestó Carlos Castresana, fiscal del Tribunal Supremo, coautor del libro y otro de los promotores del manifiesto presentes. El que fuera autor de la querella formal en contra de Augusto Pinochet ante la Audiencia Nacional recalcó la urgencia de "desmantelar ese sofisma de que todo eso se hace en defensa de la sociedad" y se preguntó: "¿Cuánto tiempo tardará el Partido Demócrata en derogar esta ley de los republicanos de Bush?". La politóloga argentina Pilar Calveiro, secuestrada ilegalmente durante año y medio por la dictadura militar en 1977, amplió la geografía occidental de la tortura al recordar que "es una práctica que no compete sólo a EE UU: se ha dado con la connivencia de algunos países de Europa", pensando en los casos de prisioneros que han sido detenidos en el continente y traslados al limbo jurídico de Guantánamo.
Saramago destacó con brillante sencillez la crueldad de la tortura: "El hombre es el único animal que tortura a sus semejantes. Y no hace falta estar en un país dictatorial: también pasa en las democracias". "Los que hemos escrito la Divina Comedia y La Ilíada -prosiguió con voz pausada pero contundente- ¿somos los que hacemos esto? ¿Qué nos pasa? ¿Estamos locos?". El Nobel alerto sobre "la falsedad de la institución democrática". "Vivimos bajo una plutocracia universal en la que sólo se nos pide votar cada equis tiempo; los pueblos no tienen fuerza para cambiar su vida", dijo Saramago.
Los cinco ensayos que conforman el libro Contra la tortura combinan el marco teórico con casos prácticos. Calveiro y Castresana fijan la trastienda y tipología ideológica y el contexto jurídico, respectivamente, de la tortura, cuya fase moderna arrancaría, según el fiscal, tras el 11-S. La antropóloga brasileña Rita Laura Segato analiza el cruel y oscuro caso de las mujeres asesinadas -y antes torturadas- de Ciudad Juárez, mientras la antropóloga colombiana Margarita Serje hace aflorar los abusos del Gobierno de su país con los ciudadanos de la población indígena del país. Un paseo analítico por la estética literaria y cinematográfica de la tortura es la aportación escrita de Subirats. "Está muy bien hacer el manifiesto y escribir el libro, pero ahora hay que leerlo y convertirse uno en elemento movilizador", conminó Saramago.

Associated Press
Noticias de Cultura
29 de noviembre de 2006

Intelectuales firman manifiesto vs la tortura

Guadalajara, México. Un grupo de intelectuales y escritores condenó el martes lo que consideran la legalización de la tortura por parte del gobierno estadounidense, a través de la ley que le da luz verde a las autoridades militares para interrogar a toda persona que estimen peligrosa para la seguridad nacional.
Los escritores señalaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades" e implica un grave retroceso de los derechos humanos.
El grupo, que incluyó a los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Literatura, José Saramago y Gabriel García Márquez, alertó sobre las graves consecuencias que acarrea la aprobación de la ley.
"La actuación de las autoridades norteamericanas pretende vestir con demagogia la razón de estado desnuda y tiene consecuencias globalmente más graves", expresó el manifiesto cuya lectura estuvo a cargo de la escritora mexicana Ana Colchero.
"Si bien muchos otros gobiernos se sirven también de la tortura, no procuran legalizarla, no pretenden ser democráticos, no se proponen como el ejemplo a seguir, y sobre todo, no sostienen que con tales métodos se defienda y difunda la libertad".
El manifiesto está contenido en el libro "Contra la tortura" y está firmado también por el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho, el uruguayo Eduardo Galeano y los mexicanos Carlos Monsiváis y Luis Villoro, entre otros.
Además, incluye cinco ensayos que exploran las distintas prácticas de tortura en América Latina y el mundo.
Eduardo Subirats, quien hizo la selección de los textos y tuvo a su cargo la redacción del manifiesto, se quejó de las pocas voces independientes al gobierno de Estados Unidos que se levantaron para condenar la ley.
Ello lo motivó a moverse en esa dirección y señaló que es una gran "oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz latina desoída, excepto cuando se escuchan canciones" que es lo único que se promociona de esta región, afirmó.
Saramago, dijo que el libro no puede ser la única respuesta ante el problema, ni se puede quedar en las estanterías de las bibliotecas o las casas, que la idea es difundir el mensaje.
Señaló que es irónico que la raza que es capaz de hacer cosas tan bellas como las artes sea además capaz de cosas tan atroces como la tortura.
"El humano es el único animal que tortura a su semejante... Un gato no tortura a otro gato... es muy frustrante".
El autor calificó como un acto de "profunda perversidad" que se trate de "compaginar el nombre de Dios" con la idea de permitir la tortura.
Y con su tradicional despliegue de refinado y constante sentido del humor propuso un "slogan" por estar en México: "Tequila sí, tortura, no".
Carlos Castresana, uno de los autores contenidos en el libro, dijo que los pueblos corren el riesgo de que sus gobiernos imiten a Estados Unidos y se propague el intento de legalización de la tortura.
Por ello "hemos querido hablar de aquello que nadie habla. Hemos querido romper el silencio que es cómplice", expresó.
El escritor también se preguntó por lo que hará ahora el Senado y la Cámara de Representantes estadounidenses que quedaron bajo el dominio de los demócratas, lo que considera fue un mensaje claro de oposición a este tipo de políticas.
Dijo que los estadounidenses deben hacerle una exigencia a su Congreso para que derogue la ley.
Pilar Calveiro, otra de las ensayistas incluida, dijo que la mejor forma para entender el problema es tener conciencia de que anteriormente estas prácticas "se justificaban porque se trataba de 'otros"'.
"Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros".
"El otro soy yo", resumió Saramago. "Se dice fácil, pero no lo es" y hay que empezar a internalizarlo, indicó.

La Jornada
Cultura
28 de noviembre de 2006

Manifiesto de intelectuales iberoamericanos contra ese flagelo legalizado en EU
Combatir la tortura debe ser ''una prioridad como el sida o la miseria''

Ericka Montaño Garfias

Guadalajara, Jal., 28 de noviembre. Intelectuales iberoamericanos, entre ellos tres premios Nobel de Literatura, se manifestaron en contra de la legalización de la tortura después de que Estados Unidos promulgó como ley el acta de Comisiones Militares, que permite detener y torturar a cualquier persona por sospecha de terrorismo, en el contexto de su ''guerra contra el mal'' que se inició tras los atentados de septiembre de 2001.
Este manifiesto y denuncia contra la tortura coincidió con el nombramiento como secretario de Gobernación del panista Francisco Ramírez Acuña, ex gobernador de Jalisco, quien anunció ''mano firme'' para solucionar el conflicto en Oaxaca.
Ramírez Acuña tiene casi 800 quejas por tortura ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y varias recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Amnistía Internacional por la represión del 28 de mayo de 2004.
Tequila sí, tortura no
La protesta de los intelectuales quedó por escrito en el Manifiesto contra la tortura, que se incluye en el libro Contra la tortura, publicado por el sello Fineo, en el que se añaden análisis escritos, entre otros, por Eduardo Subirats (colaborador de La Jornada).
El manifiesto tiene las firmas de intelectuales y escritores como Gabriel García Márquez, José Saramago, Adolfo Pérez Esquivel, Alvaro Mutis, Carlos Monsiváis, Juan Goytisolo, Tomás Eloy Martínez, José Emilio Pacheco, Eduardo Galeano y Luis Villoro, entre otras casi 60 firmas.
El Nobel José Saramago, presente en la conferencia de prensa, subrayó: ''El problema es que el hombre es el único animal que tortura a sus semejantes. Esto debe ser objeto de una reflexión. ¿Por qué siendo la especie humana dotada de razón, de sensibilidad y de una cantidad de calidades extraordinarias y maravillosas, hace eso? No se necesita estar en un país autoritario para que se siga torturando, porque en los países democráticos se tortura igual. Ahora mismo en todo el mundo se están torturando personas, en todo el mundo y en todos los países. Lo apuesto, pongo mi cabeza.
''Este libro tiene que ser como un elemento movilizador, no que se lee y se pone en la estantería de la casa o en la biblioteca. La tortura tiene que ser (un problema prioritario) como el sida, como el hambre, como la miseria.
Y como Guadalajara es la cuna del tequila, Saramago propone: ''Tequila sí, tortura no''.
Impunidad, agujero negro
Cuestionado acerca de que existen quejas, pero no procesos judiciales contra autoridades acusadas de tortura o violación a los derechos humanos, Eduardo Subirats, dijo: ''Eso es lo que llamamos impunidad; es el agujero negro de la justicia por el que se caen las víctimas desprotegidas. No es que no existan las normas, sencillamente no se aplican, y eso ocurre cuando la actividad delictiva viene del Estado o de las alcantarillas del Estado''.
Respecto del caso Oaxaca y de lo que significa que Ramírez Acuña sea el responsable de encontrar una solución, Subirats advirtió:
''Ahí donde se practica la tortura, donde un gobierno legitima o consiente la tortura, ese gobierno no puede pretender ni legitimidad democrática ni legitimidad como gobierno. Lo que ocurre visiblemente en México es un caso de corrupción endémica de las instituciones, tanto aquellas que dicen proteger el derecho como aquellas que ni siquiera lo pretenden, como los cuerpos militares especiales o los paramilitares''.
Hacer este manifiesto, dijo, es subrayar la necesidad de que se construya una opinión pública formada mediante intelectuales independientes que de manera clara y unívoca se opongan al cinismo e hipocresía de los representantes del gobierno, a los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez o a la práctica sistemática de la tortura.
El silencio y la pasividad de los intelectuales ''es tan culpable de esta situación como la existencia de cuerpos corruptos e incontrolados en la policía o el ejército que practican la tortura y el crimen político''.

La Jornada
Sección: Opinión
29 de noviembre de 2006

América Latina contra la tortura
Eduardo Subirats

El manifiesto Contra la tortura ha nacido como reacción espontánea ante la aprobación por el gobierno de los Estados Unidos de una ley que promueve la práctica sistemática de la tortura y el encarcelamiento inhumano. Es una protesta contra el cinismo bajo el que se ha promulgado esta ley: ¡Para salvar vidas humanas! Y contra los hipócritas eufemismos de ''métodos científicos de interrogación" y ''técnicas de interrogación coercitiva" bajo los que ese gobierno define la tortura. La decisión de redactar este manifiesto me parece importante, porque a diferencia de otras estrategias implícitas o cínicamente desmentidas, como el desmentido uso de misiles de uranio enriquecido y empobrecido en una guerra que se autodenomina contra el terrorismo, la aplicación de la tortura contraviene abiertamente las normas internacionales que hasta ahora habían prevenido, nunca suficientemente, el uso de la tortura y el trato inhumano a prisioneros de guerra, presos políticos y ciudadanos inocentes.
El fiscal Carlos Castresana, coautor de este manifiesto, reveló un dato importante que afecta de una manera directa a América Latina y al tercer mundo en general. En estas regiones la práctica de la tortura es una herencia colonial endémica, y la connivencia de los poderes políticos locales y globales frente a ella ha sido y es un hecho obsceno e inmoral raras veces cuestionado y demasiadas veces reiterado a lo largo de la historia de las décadas recientes. La nueva ley estadunidense ofrece ahora carta blanca a estas prácticas criminales de ayer, hoy y mañana por parte de los cuerpos de represión del Estado bajo el simple requisito de bautizar previamente como terroristas a sus víctimas discrecionales.
Existe una tercera razón que confiere enorme relevancia a esta expresión de protesta cívica. Vivo en Estados Unidos y soy profesor en una universidad estadunidense, pero durante todos estos años recientes he escuchado muy pocas y muy apagadas voces que pusieran en cuestión públicamente el escarnio mediático del que ha sido objeto la sociedad estadunidense y la aldea global, que objetaran la propaganda sistemática de guerra, que mencionaran las guerras sucias apoyadas por Estados Unidos en países como Colombia, y que dijeran No a la legitimación de la tortura. (Descuento las típicas comedias academicistas sobre la constitución semiótica de la representación de la tortura, y dejo de lado los lamentos políticos de sus consecuencias en el plano estrictamente doméstico del efectivo desmantelamiento de las instituciones democráticas estadunidenses en la que la nueva legislación de la tortura se inserta).
El manifiesto Contra la tortura y el libro que le acompaña son, y no en último lugar, una voz y una protesta intelectuales latinoamericanas que no deben ni pueden desoírse. Son también un grito de horror ante los desastres de esta nueva guerra mundial unilateralmente declarada por Estados Unidos. Son una voz de protesta y un grito de angustia que solamente pueden desoír las censuras más cínicas de nuestros medios de comunicación, de nuestras industrias culturales y de nuestras academias.
La crónica y el análisis sobre la tortura de la nación colombiana que Margarita Serje ofrece en este libro es un ejemplo de impecable responsabilidad intelectual. Esta distinguida antropóloga, con un extraordinario historial académico en Francia, los Estados Unidos y Colombia, despliega con una intensa sensibilidad literaria las continuas prácticas de tortura y crimen político en su país. Rita L. Segato es antropóloga y psicóloga, y profesora en la Universidad de Brasilia. Su precisa reconstrucción de los continuos crímenes perpetuados contra mujeres en Ciudad Juárez, de la complicidad institucional con ellos y de sus amplias implicaciones políticas, es una esclarecedora mirada sobre las mortales heridas que las políticas hemisféricas del neoliberalismo infligen hoy a América Latina y al mundo. Pilar Calveiro es una superviviente de la tortura en la época de la dictadura en Argentina. Es politóloga y profesora en Puebla, México. Su ensayo construye una mirada que abraza desde las prácticas criminales de la policía y el ejército argentinos en el periodo de la guerra fría hasta las estrategias contemporáneas de desaparecidos, tortura y terror en Irak y Guantánamo. Entre otras cosas, su brillante análisis pone de manifiesto al mismo tiempo la realidad de una tortura que tenemos ante los ojos, pero que el espectáculo mediático nos borra de nuestra mirada. Carlos Castresana, que vive en Monterrey y se ha distinguido en una serie de casos notables de prosecución de criminales políticos, como el general Pinochet, define en su ensayo un marco legal desde el que defenderse de la ilegitima violencia de Estado que hoy representan esas prácticas.
Quiero subrayar que esta es también una oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz intelectual latinoamericana desoída, excepto cuando canta las canciones que le adjudica la industria cultural y las maquinarias académicas del primer mundo: del realismo mágico a la subalternidad. No en último lugar quiero subrayar que este manifiesto y este libro sólo han sido posibles gracias al estímulo y el apoyo de Silvia Garza y del proyecto intelectual que ha cristalizado en su nueva Editorial Fineo.
Guadalajara, 28 de noviembre de 2006

Contra la tortura: cinco ensayos y un manifiesto. Editorial Fineo, México, noviembre 2006, incluye textos de Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Margarita Serje y Eduardo Subirats (compilador)

El Financiero
EFE
28 de noviembre de 2006

Intelectuales lanzan manifiesto contra EU por torturas

El pasado 17 de octubre, George W. Bush, promulgó la llamada "Ley de Comisiones Militares"
Saramago señaló que "hay que hacer un examen de conciencia: qué es lo que pasa con la humanidad"
Guadalajara , 28 de noviembre.- Más de 50 intelectuales encabezados por los premios Nobel Gabriel García Márquez, José Saramago y Adolfo Pérez Esquivel lanzaron hoy un manifiesto en contra de lo que consideran "la legalización de la tortura" en EU. "El Congreso de EU acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal", señala el texto firmado por 54 intelectuales iberoamericanos. El pasado 17 de octubre, el presidente de EU, George W. Bush, promulgó la llamada "Ley de Comisiones Militares", que autoriza duros métodos de interrogatorio y crea tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, incluyendo a los que están detenidos en Guantánamo (Cuba). En una rueda de prensa celebrada hoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), oeste de México, presentaron el texto el portugués Saramago, el fiscal anticorrupción Carlos Castresana, el académico Eduardo Subirats, ambos españoles, y las mexicanas Ana Colchero y Pilar Calveiro. "Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración", añaden. "La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta", agrega. Saramago señaló que "hay que hacer un examen de conciencia: qué es lo que pasa con la humanidad" ya que el ser humano es el único animal que tortura a sus semejantes". Expresó su preocupación por la "falsedad" de la democracia, esa institución que dice ser la más perfeccionada pero que abre resquicios para torturar de forma legítima como ha ocurrido en EU. Para Carlos Castresana, fiscal del Tribunal Supremo español y coordinador de la ONU para la lucha contra la droga en México y Centroamérica, el silencio que existe en torno a la tortura "es cómplice", ya que esa es una práctica vigente en la mitad de los países del mundo. Denunció que medidas como la legalización de las comisiones militares estadounidenses para detenidos por terrorismo puede enviar "un mensaje disolvente" a países de América Latina para que prácticas similares sean aprobadas. Consideró que en este momento la gran pregunta es saber si el Partido Demócrata de EU "va a derogar esta ley", cuyas primeras discusiones se remontan al 2001, tras los atentados del 11 de septiembre. Finalmente para el ensayista español Eduardo Subirats el manifiesto "es una protesta contra el cinismo bajo el que se ha aprobado esta ley" en un país con credenciales democráticas. Profesor de la Universidad de Nueva York, Subirats señaló que con esta ley se da "un proceso de involución o regresión" que se suma a los de "un control absoluto de los movimientos de las personas en EU". (Con información de EFE/JOT)

El Universal
28 de noviembre de 2006

Firman intelectuales manifiesto contra la tortura
Sandra Licona

Los premios Nobel José Saramago y Gabriel García Márquez, entre otras personalidades de la cultura, firmaron un documento contra la llamada ley Military Commissions Act de EU
Ante la reciente aprobación en Estados Unidos de la llamada ley Military Commissions Act of 2006, que justifica y propicia la práctica de la tortura, un grupo de intelectuales, entre los que se encuentran los Nobel de Literatura José Saramago y Gabriel García Márquez, firmaron un manifiesto mediante el cual rechazan el abuso físico y psicológico en nombre de los derechos humanos, todo esto en el marco de la Feria Internacional de Libro que tiene lugar en esta ciudad.
Este documento, es una propuesta de los catedráticos españoles Eduardo Subirats, Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato y Margarita Serje, quienes además son autores del libro "Contra la Tortura", que presentan en la FIL, y en el que protestan y evidencian las circunstancias, las situaciones y los modos en los que se presenta hoy en día la tortura.
En el manifiesto, los 57 firmantes rechazan la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal, en nombre de una guerra global contra el terrorismo, que alcanzaría por igual a verdaderos criminales como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos.
Durante la presentación del mencionado documento, José Saramago, que es uno de los invitados especiales de esta FIL, condenó la tortura y dijo que "El hombre es único animal que tortura a su misma especie, habría que cuestionarse qué está pasando con la humanidad".
El escritor, que este miércoles por la noche leerá fragmentos de su obra "Las intermitencias de la muerte" en el Teatro Diana de esta capital señaló que es necesario un "examen de conciencia porque la humanidad está loca, es capaz de producir cosas maravillosas como horrendas, eso habla de una incapacidad del hombre para mejorar su propia vida".
De acuerdo con el manifiesto, la aprobación de la Military Commissions Act of 2006 corona una serie de escándalos globales que han puesto en claro su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global, sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos militares de detención.
"Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas han hecho uso de esas prácticas deshumanizadoras. Sólo los sistemas totalitarios les han dado carta de legitimidad. Las comunidades democráticas, la conciencia moral y religiosa de los pueblos, el más elemental humanismo no han dejado de oponerse a sus ultrajes y a su crueldad", apunta el Manifiesto contra la Tortura.

Terra España
Sociedad
EFE
29 de noviembre de 2006

Intelectuales lanzan manifiesto contra EEUU por torturas

Más de 50 intelectuales encabezados por los premios Nobel Gabriel García Márquez, José Saramago y Adolfo Pérez Esquivel lanzaron hoy un manifiesto en contra de lo que consideran 'la legalización de la tortura' en EEUU.
'El Congreso de EEUU acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal', señala el texto firmado por 54 intelectuales iberoamericanos.
El pasado 17 de octubre, el presidente de EEUU, George W. Bush, promulgó la llamada 'Ley de Comisiones Militares', que autoriza duros métodos de interrogatorio y crea tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, incluyendo a los que están detenidos en Guantánamo (Cuba).
En una rueda de prensa, celebrada hoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), oeste de México, presentaron el texto el portugués Saramago, el fiscal anticorrupción Carlos Castresana, el académico Eduardo Subirats, ambos españoles, y las mexicanas Ana Colchero y Pilar Calveiro.
'Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración', añaden.
'La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta', agrega.
Saramago señaló que 'hay que hacer un examen de conciencia: qué es lo que pasa con la humanidad' ya que el ser humano es el único animal que tortura a sus semejantes'.
Expresó su preocupación por la 'falsedad' de la democracia, esa institución que dice ser la más perfeccionada pero que abre resquicios para torturar de forma legítima, como ha ocurrido en EEUU.
Para Carlos Castresana, fiscal del Tribunal Supremo español y coordinador de la ONU para la lucha contra la droga en México y Centroamérica, el silencio que existe en torno a la tortura 'es cómplice', ya que esa es una práctica vigente en la mitad de los países del mundo.
Denunció que medidas como la legalización de las comisiones militares estadounidenses para detenidos por terrorismo puede enviar 'un mensaje disolvente' a países de América Latina para que prácticas similares sean aprobadas.
Consideró que en este momento la gran pregunta es saber si el Partido Demócrata de EEUU 'va a derogar esta ley', cuyas primeras discusiones se remontan al 2001, tras los atentados del 11 de septiembre.
Finalmente para el ensayista español Eduardo Subirats, profesor de la Universidad de Nueva York, el manifiesto 'es una protesta contra el cinismo bajo el que se ha aprobado esta ley' en un país con credenciales democráticas.
Subirats señaló que con esta ley se da 'un proceso de involución o regresión' que se suma a los de 'un control absoluto de los movimientos de las personas en EEUU'.

El Nuevo Herald
28 de noviembre de 2006

Intelectuales firman manifiesto contra la tortura
(Istra Pacheco / AP)

GUADALAJARA, México - Un grupo de intelectuales y escritores condenó el martes lo que consideran la legalización de la tortura por parte del gobierno estadounidense, a través de la ley que le da luz verde a las autoridades militares para interrogar a toda persona que estimen peligrosa para la seguridad nacional.
Los escritores señalaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades" e implica un grave retroceso de los derechos humanos.
El grupo, que incluyó a los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Literatura, José Saramago y Gabriel García Márquez, alertó sobre las graves consecuencias que acarrea la aprobación de la ley.
"La actuación de las autoridades norteamericanas pretende vestir con demagogia la razón de estado desnuda y tiene consecuencias globalmente más graves", expresó el manifiesto cuya lectura estuvo a cargo de la escritora mexicana Ana Colchero.
"Si bien muchos otros gobiernos se sirven también de la tortura, no procuran legalizarla, no pretenden ser democráticos, no se proponen como el ejemplo a seguir, y sobre todo, no sostienen que con tales métodos se defienda y difunda la libertad".
El manifiesto está contenido en el libro "Contra la tortura" y está firmado también por el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho, el uruguayo Eduardo Galeano y los mexicanos Carlos Monsiváis y Luis Villoro, entre otros.
Además, incluye cinco ensayos que exploran las distintas prácticas de tortura en América Latina y el mundo.
Eduardo Subirats, quien hizo la selección de los textos y tuvo a su cargo la redacción del manifiesto, se quejó de las pocas voces independientes al gobierno de Estados Unidos que se levantaron para condenar la ley.
Ello lo motivó a moverse en esa dirección y señaló que es una gran "oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz latina desoída, excepto cuando se escuchan canciones" que es lo único que se promociona de esta región, afirmó.
Saramago, dijo que el libro no puede ser la única respuesta ante el problema, ni se puede quedar en las estanterías de las bibliotecas o las casas, que la idea es difundir el mensaje.
Señaló que es irónico que la raza que es capaz de hacer cosas tan bellas como las artes sea además capaz de cosas tan atroces como la tortura.
"El humano es el único animal que tortura a su semejante... Un gato no tortura a otro gato... es muy frustrante".
El autor calificó como un acto de "profunda perversidad" que se trate de "compaginar el nombre de Dios" con la idea de permitir la tortura.
Y con su tradicional despliegue de refinado y constante sentido del humor propuso un "slogan" por estar en México: "Tequila sí, tortura, no".
Carlos Castresana, uno de los autores contenidos en el libro, dijo que los pueblos corren el riesgo de que sus gobierno imiten a Estados Unidos y se propague el intento de legalización de la tortura.
Por ello "hemos querido hablar de aquello que nadie habla. Hemos querido romper el silencio que es cómplice", expresó.
El escritor también se preguntó por lo que hará ahora el Senado y la Cámara de Representantes estadounidenses que quedaron bajo el dominio de los demócratas, lo que considera fue un mensaje claro de oposición a este tipo de políticas.
Dijo que los estadounidenses deben hacerle una exigencia a su Congreso para que derogue la ley.
Pilar Calveiro, otra de las ensayistas incluida, dijo que la mejor forma para entender el problema es tener conciencia de que anteriormente estas prácticas "se justificaban porque se trataba de 'otros'".
"Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros".
"El otro soy yo", resumió Saramago. "Se dice fácil, pero no lo es" y hay que empezar a internalizarlo, indicó.

Radio Mundo Real
Noticias
29 de noviembre de 2006

Intelectuales rechazan "legalización de la tortura" en Estados Unidos

Más de cincuenta intelectuales firmaron un manifiesto contra la Ley de Comisiones Militares propulsada por el presidente estadounidense George W. Bush, por considerar que se trata de la "legalización de la tortura" en Estados Unidos.
El manifiesto, redactado por el ensayista catalán Eduardo Subirats, se encuentra dentro del libro "Contra la tortura", que fue presentado el martes en la Feria Internacional del Libro de la ciudad mexicana de Guadalajara.
En rueda de prensa, el premio Nobel de Literatura José Saramago, el fiscal anticorrupción de Madrid Carlos Castresana, la actriz y activista mexicana Ana Colchero, la politóloga argentina Pilar Calveiro y el propio Subirats presentaron el texto, que fue firmado por 57 intelectuales (entre los que se encuentran el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel).
El manifiesto, que fue leído por Ana Colchero, expresa: "El congreso y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica acaban de aprobar una ley, la Military Commissions Act of 2006 (Ley de Comisiones Militares de 2006), que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios correctivos y la imposición de dolor físico. La tortura es un medio violento destinado a destruir la integridad moral y física del ser humano. Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas, han hecho uso de estas prácticas deshumanizadoras".
Según explicó Eduardo Subirats, el libro que contiene el manifiesto "ha nacido como reacción ante la aprobación por el gobierno de los Estados Unidos de una ley que promueve la práctica sistemática de la tortura".
Por su parte Carlos Castresana, fiscal del Tribunal Supremo de España y coordinador de Naciones Unidas para la lucha contra la droga en México y Centroamérica, señaló: "Primero hemos querido hablar de algo que nadie habla, hemos querido romper ese estruendoso silencio y alguien tenía que decir lo que está pasando. Ese eufemismo de la mano dura es el mensaje que muchos gobiernos en situaciones reales o de emergencia pretenden utilizar para convencer a la opinión pública de que torturar es lícito".
José Saramago también expresó su indignación con la ley. "El hombre, es la única especie animal que se tortura, y esto podría ser objeto de una reflexión", afirmó. El escritor manifestó su preocupación por la "falsedad" de la democracia, una institución que deja espacios abiertos para que la tortura sea convalidada por el marco legal, como sucede en este caso.
Asimismo, abogó porque el libro no se quedara en las estanterías ni agotara en su redacción los esfuerzos contra la tortura, debido a que la idea era "difundir el mensaje".

Agencia de Noticias Xinhua de China
28 de noviembre de 2006

Círculo de intelectuales iberoamericanos en contra de la tortura estadounidense

MEXICO, 28 nov (Xinhua) -- Un grupo de 54 intelectuales y académicos ibereoamericanos, encabezados por tres premios Nobel, presentaron este martes un manifiesto en contra de lo que consideran "la legalización de la tortura" en Estados Unidos.
Los premios Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez (Literatura 1982), el portugués José Saramago (1998) y el argentino Adolfo Pérez Esquivel (de la Paz 1980) presentaron en la vigésima Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara el manifiesto contenido en el libro "Contra la tortura".
Este libro incluye cinco ensayos en los que se plantean las posibles consecuencias que podrían ocurrir después de que el 17 de octubre, el presidente estadounidense, George W. Bush, promulgó la "Ley de Comisiones Militares".
En dicha ley se faculta a los militares para realizar duros procedimientos interrogatorios y crea tribunales para juzgar a supuestos terroristas, incluyendo a los que están detenidos en la prisión de Guantánamo (Cuba).
"El Congreso de EE. UU. acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal", señala el texto firmado por 54 intelectuales iberoamericanos.
Expresaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades" e implica un grave retroceso de los derechos humanos.
"Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración", agregaron.
"La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta", añaden.
Saramago quien habló en conferencia de prensa exteriorizó su preocupación por la que llamó "falsedad" de la democracia, esa institución que dijo ser la más perfeccionada, pero que abre resquicios para torturar de forma legítima, como aseguró, ha ocurrido en la nación norteamericana.
El escritor recordó la necesidad de hacer un examen de conciencia, basado en qué es lo que pasa con la raza humana, "ya que el ser humano es el único animal que tortura a sus semejantes".
"Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros", recalcó.
Entre los intelectuales que también apoyaron este manifiesto se encuentra el escritor español Juan Goytisolo, el mexicano Carlos Monsiváis, el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho y el uruguayo Eduardo Galeano, entre otros.

Univisión
Noticias
(Información de AP)
28 de noviembre de 2006

Intelectuales firman manifiesto contra la tortura

GUADALAJARA, México (AP) - Un grupo de intelectuales y escritores condenó el martes lo que consideran la legalización de la tortura por parte del gobierno estadounidense, a través de la ley que le da luz verde a las autoridades militares para interrogar a toda persona que estimen peligrosa para la seguridad nacional.
Los escritores señalaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades" e implica un grave retroceso de los derechos humanos.
El grupo, que incluyó a los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Literatura, José Saramago y Gabriel García Márquez, alertó sobre las graves consecuencias que acarrea la aprobación de la ley.
"La actuación de las autoridades norteamericanas pretende vestir con demagogia la razón de estado desnuda y tiene consecuencias globalmente más graves", expresó el manifiesto cuya lectura estuvo a cargo de la escritora mexicana Ana Colchero.
"Si bien muchos otros gobiernos se sirven también de la tortura, no procuran legalizarla, no pretenden ser democráticos, no se proponen como el ejemplo a seguir, y sobre todo, no sostienen que con tales métodos se defienda y difunda la libertad".
El manifiesto está contenido en el libro "Contra la tortura" y está firmado también por el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho, el uruguayo Eduardo Galeano y los mexicanos Carlos Monsiváis y Luis Villoro, entre otros.
Además, incluye cinco ensayos que exploran las distintas prácticas de tortura en América Latina y el mundo.
Eduardo Subirats, quien hizo la selección de los textos y tuvo a su cargo la redacción del manifiesto, se quejó de las pocas voces independientes al gobierno de Estados Unidos que se levantaron para condenar la ley.
Ello lo motivó a moverse en esa dirección y señaló que es una gran "oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz latina desoída, excepto cuando se escuchan canciones" que es lo único que se promociona de esta región, afirmó.
Saramago, dijo que el libro no puede ser la única respuesta ante el problema, ni se puede quedar en las estanterías de las bibliotecas o las casas, que la idea es difundir el mensaje.
Señaló que es irónico que la raza que es capaz de hacer cosas tan bellas como las artes sea además capaz de cosas tan atroces como la tortura.
"El humano es el único animal que tortura a su semejante... Un gato no tortura a otro gato... es muy frustrante".
El autor calificó como un acto de "profunda perversidad" que se trate de "compaginar el nombre de Dios" con la idea de permitir la tortura.
Y con su tradicional despliegue de refinado y constante sentido del humor propuso un "slogan" por estar en México: "Tequila sí, tortura, no".
Carlos Castresana, uno de los autores contenidos en el libro, dijo que los pueblos corren el riesgo de que sus gobierno imiten a Estados Unidos y se propague el intento de legalización de la tortura.
Por ello "hemos querido hablar de aquello que nadie habla. Hemos querido romper el silencio que es cómplice", expresó.
El escritor también se preguntó por lo que hará ahora el Senado y la Cámara de Representantes estadounidenses que quedaron bajo el dominio de los demócratas, lo que considera fue un mensaje claro de oposición a este tipo de políticas.
Dijo que los estadounidenses deben hacerle una exigencia a su Congreso para que derogue la ley.
Pilar Calveiro, otra de las ensayistas incluida, dijo que la mejor forma para entender el problema es tener conciencia de que anteriormente estas prácticas "se justificaban porque se trataba de 'otros'".
"Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros".
"El otro soy yo", resumió Saramago. "Se dice fácil, pero no lo es" y hay que empezar a internalizarlo, indicó.

Radio Habana Cuba
Noticias del Mundo
Fuentes: RHC, AIN, GRANMA, TRABAJADORES, JUVENTUD REBELDE, PL, REUTER, EFE, IPS, FP.
29 de noviembre de 2006

Círculo de intelectuales iberoamericanos presentan manifiesto en contra de la legalización de la tortura en EEUU

México, 29 nov (RHC) Un grupo de 54 intelectuales y académicos ibereoamericanos, encabezados por tres premios Nobel, presentaron este martes un manifiesto en contra de lo que consideran "la legalización de la tortura" en Estados Unidos.
Los premios Nobel, el colombiano Gabriel García Márquez ( Literatura 1982), el portugués José Saramago (1998) y el argentino Adolfo Pérez Esquivel (de la Paz 1980) presentaron en la vigésima Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara el manifiesto contenido en el libro "Contra la tortura".
Este libro incluye cinco ensayos en los que se plantean las posibles consecuencias que podrían ocurrir después de que el 17 de octubre, el presidente estadounidense, George W. Bush, promulgó la "Ley de Comisiones Militares".
En dicha ley se faculta a los militares para realizar duros procedimientos interrogatorios y crea tribunales para juzgar a supuestos terroristas, incluyendo a los que están detenidos en la prisión de Guantánamo (Cuba).
"El Congreso de EE. UU. acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal", señala el texto firmado por 54 intelectuales iberoamericanos.
Expresaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades" e implica un grave retroceso de los derechos humanos.
"Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración", agregaron.
"La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta", añaden.
Saramago, quien habló en conferencia de prensa, exteriorizó su preocupación por la que llamó "falsedad" de la democracia, esa institución que dijo ser la más perfeccionada, pero que abre resquicios para torturar de forma legítima, como aseguró, ha ocurrido en la nación norteamericana.
El escritor recordó la necesidad de hacer un examen de conciencia, basado en qué es lo que pasa con la raza humana, "ya que el ser humano es el único animal que tortura a sus semejantes".
"Una de las cosas importantes para tratar de romper este círculo es poder empezar a asumir que los que parecen como los otros, son como nosotros. Está ocurriendo cerca de nosotros", recalcó.
Entre los intelectuales que también apoyaron este manifiesto se encuentra el escritor español Juan Goytisolo, el mexicano Carlos Monsiváis, el argentino Tomás Eloy Martínez.

20 Minutos
Internacional
(EFE)
29 de noviembre de 2006

Intelectuales de primer nivel mundial firman un manifiesto contra la "legalización de la tortura" en EEUU

Entre ellos, los premios Nobel Gabriel García Márquez, José Saramago y Adolfo Pérez Esquivel.
En octubre, Bush, promulgó una ley que autoriza duros métodos de interrogatorio.
Entre la lista se incluyen al fiscal anticorrupción Carlos Castresana, y al académico Eduardo Subirats, ambos españoles.
Más de 50 intelectuales encabezados por los premios Nobel Gabriel García Márquez, José Saramago y Adolfo Pérez Esquivel lanzaron un manifiesto en contra de lo que consideran "la legalización de la tortura" en EEUU.
"El Congreso de EEUU acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal", señala el texto firmado por 57 intelectuales iberoamericanos.
Justifica y propicia la tortura mediante interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental
El pasado 17 de octubre, el presidente de EEUU, George W. Bush, promulgó la llamada 'Ley de Comisiones Militares', que autoriza duros métodos de interrogatorio y crea tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, incluyendo a los que están detenidos en Guantánamo (Cuba).
En una rueda de prensa, celebrada hoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), oeste de México, presentaron el texto el portugués Saramago, el fiscal anticorrupción de Madrid Carlos Castresana, el ensayista catalán Eduardo Subirats, ambos españoles, la mexicana Ana Colchero y la argentina Pilar Calveiro.
La elaboración del texto corrió a cargo de la politóloga Pilar Calveiro, el fiscal Castresana, la antropóloga brasileña Rita Laura Segato, su colega colombiana Margarita Serje, y Eduardo Subirats.
Otros intelectuales de renombre que han apoyado este manifiesto son el catalán residente en Marruecos Juan Goytisolo, o el mexicano Carlos Monsiváis.
"Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos de concentración", añaden.
"La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta", agrega.
La tortura se extiende a las familias, los círculos sociales o las comunidades que puedan disponer de información
Saramago señaló que "hay que hacer un examen de conciencia: qué es lo que pasa con la humanidad" ya que el ser humano es "el único animal que tortura a sus semejantes".
Expresó su preocupación por la "falsedad" de la democracia, esa institución que dice ser la más perfeccionada pero que abre resquicios para torturar de forma legítima, como ha ocurrido en EEUU.
Para Carlos Castresana, fiscal del Tribunal Supremo español y coordinador de la ONU para la lucha contra la droga en México y Centroamérica, el silencio que existe en torno a la tortura "es cómplice", ya que esa es una práctica vigente en la mitad de los países del mundo.
Denunció que medidas como la legalización de las comisiones militares estadounidenses para detenidos por terrorismo puede enviar "un mensaje disolvente" a países de América Latina para que prácticas similares sean aprobadas.
Consideró que en este momento la gran pregunta es saber si el Partido Demócrata de EEUU "va a derogar esta ley", cuyas primeras discusiones se remontan al 2001, tras los atentados del 11 de septiembre.
Finalmente para el ensayista español Eduardo Subirats, profesor de la Universidad de Nueva York, el manifiesto "es una protesta contra el cinismo bajo el que se ha aprobado esta ley" en un país con credenciales democráticas.
Subirats señaló que con esta ley se da "un proceso de involución o regresión" que se suma a los de "un control absoluto de los movimientos de las personas en EEUU".
En México, escasez de librerías
También en el marco de la Feria de Guadalajara, se informó con alarma de que México, con 106,9 millones de habitantes, "sólo tiene 500 librerías y el 40% están concentradas en la capital", según el presidente de la Cámara de la Industria Editorial de ese país, José Angel Quintanilla.
Una reciente encuesta oficial indicó que los mexicanos leen un promedio de 2,9 libros al año, es decir, uno cada cuatro meses, y que entre las 4.057 personas entrevistadas a partir de los 12 años, la franja de entre 18 y 22 años es la más lectora.

 

El Periódico de Catalunya
Internacional
29 de noviembre de 2006

MANIFIESTO CONTRA UNA LEY PROMULGADA POR BUSH
54 intelectuales acusan a EEUU de legalizar la tortura

Los premios Nobel Gabriel García Márquez, José Saramago y Adolfo Pérez Esquivel y otros 51 intelectuales iberoamericanos suscribieron ayer un manifiesto en el que denuncian "la legalización de la tortura" en Estados Unidos. "El Congreso de EEUU acaba de aprobar una ley que justifica y propicia la práctica de la tortura mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición del dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal", señala el texto, dado a conocer en la Feria del Libro de Guadalajara (México) por el escritor portugués José Saramago y los españoles Carlos Castresana, fiscal anticorrupción, y Eduard Subirats, filósofo y ensayista, entre otros firmantes. El pasado 17 de octubre, el presidente de EEUU, George Bush, promulgó la ley de comisiones militares, que autoriza duros métodos de interrogatorio y crea tribunales militares para juzgar a sospechosos de terrorismo, incluidos los detenidos en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba). "ESCÁNDALOS GLOBALES" El manifiesto considera que la legalización de la tortura "corona una serie de escándalos globales" y se aplica "deliberadamente a grupos sociales amplios, comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta". Castresana denunció que la legalización por EEUU de las comisiones militares para detenidos por terrorismo puede enviar "un mensaje" a países de América Latina para que aprueben prácticas similares.

Europa Press
Internacional
29 de noviembre de 2006

Escritores e intelectuales firman un manifiesto contra la tortura y acusan a EEUU de "legalizarla"

GUADALAJARA (MÉXICO), 29 Nov. (EP/AP) -
Un grupo de intelectuales y escritores firmaron un manifiesto en contra la tortura y acusaron a Estados Unidos de "legalizarla" a través de la ley que permite a las autoridades militares interrogar a toda persona que estimen peligrosa para la seguridad nacional.
Los escritores señalaron que la ley está destinada a "humillar y deshumanizar a las personas y las comunidades e implica un grave retroceso de los derechos humanos".
Entre el grupo de intelectuales se encontraban los premios Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Literatura, José Saramago y Gabriel García Márquez, alertó sobre las graves consecuencias que acarrea la aprobación de la ley.
"La actuación de las autoridades norteamericanas pretende vestir con demagogia la razón de estado desnuda y tiene consecuencias globalmente más graves", expresó el manifiesto cuya lectura estuvo a cargo de la escritora mexicana Ana Colchero.
"Si bien muchos otros gobiernos se sirven también de la tortura, no procuran legalizarla, no pretenden ser democráticos, no se proponen como el ejemplo a seguir, y sobre todo, no sostienen que con tales métodos se defienda y difunda la libertad", añadió.
El manifiesto está contenido en el libro "Contra la tortura" y está firmado también por el argentino Tomás Eloy Martínez, el jurista brasileño Amilton Bueno de Carvalho, el uruguayo Eduardo Galeano y los mexicanos Carlos Monsiváis y Luis Villoro, entre otros.
Además, incluye cinco ensayos que exploran las distintas prácticas de tortura en América Latina y el mundo.
Eduardo Subirats, quien hizo la selección de los textos y tuvo a su cargo la redacción del manifiesto, se quejó de las pocas voces independientes al gobierno de Estados Unidos que se levantaron para condenar la ley.
Ello lo motivó a moverse en esa dirección y señaló que es una gran "oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz latina desoída, excepto cuando se escuchan canciones" que es lo único que se promociona de esta región, afirmó.
Saramago, dijo que el libro no puede ser la única respuesta ante el problema, ni se puede quedar en las estanterías de las bibliotecas o las casas, que la idea es difundir el mensaje.
Señaló que es irónico que la raza que es capaz de hacer cosas tan bellas como las artes sea además capaz de cosas tan atroces como la tortura. "El humano es el único animal que tortura a su semejante. Un gato no tortura a otro gato es muy frustrante".

Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Margarita Serje y Eduardo Subirats: Manifiesto contra la tortura
3 de diciembre de 2006


El Congreso y el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica acaban de aprobar una ley, la Military Commissions Act of 2006, que justifica y propicia la práctica de la tortura, mediante la autorización de interrogatorios coercitivos y la imposición de dolor físico y mental como procedimiento pretendidamente legal. Lo ha hecho en nombre de una Guerra global contra el terrorismo, cuya expresa indefinición jurídica permite comprender entre sus objetivos estratégicos y tácticos tanto a verdaderos criminales como a grupos o personas que se enfrentan a ocupaciones militares o gobiernos tiránicos -a las que el derecho internacional garantiza el estatuto de combatientes-, organizaciones y movimientos de defensa civil o de resistencia, y a simples ciudadanos.
Esta legalización de la tortura corona una serie de escándalos globales que han puesto de manifiesto su uso por parte de agentes y militares de esa misma guerra global, sobre quienes ellos discrecionalmente dispongan, principalmente en prisiones secretas y campos militares de detención.
La tortura es un medio violento destinado a destruir la integridad moral y física del ser humano, y anular su voluntad. Tanto los llamados métodos científicos de interrogación coercitiva, como las técnicas de agresión eléctrica, química, física y psíquica definen uno y el mismo sistema de violación, degradación y sujeción de la persona. Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas han hecho uso de esas prácticas deshumanizadoras. Sólo los sistemas totalitarios les han dado carta de legitimidad. Las comunidades democráticas, la conciencia moral y religiosa de los pueblos, el más elemental humanismo no han dejado de oponerse a sus ultrajes y a su crueldad.
La aplicación de la tortura se extiende deliberadamente a grupos sociales amplios, comprendiendo las familias, los círculos sociales o las comunidades religiosas que puedan disponer de información directa o indirecta sobre cualquier forma de resistencia política, sea o no violenta. Pero la tortura no sólo es una práctica cruel, sino que construye además todo un sistema de terror y coerción sociales. Su último objetivo es humillar y deshumanizar a las comunidades en las que se aplica, destruir sus vínculos de solidaridad, vaciar su confianza en sí mismas y liquidar su voluntad colectiva. Es la expresión siniestra de un poder ilimitado sobre los lugares más íntimos del cuerpo y sobre naciones enteras, en un mundo en el que cada día hay más injusticia y desigualdad; y más desesperación.
La práctica militarmente organizada de la tortura, los abusos sexuales y de todo tipo contra hombres y mujeres, los encarcelamientos clandestinos y las desapariciones forzadas no son una noticia nueva en la historia del Tercer Mundo, y de América latina en particular. Ha sido más bien una constante histórica de la dominación colonial, neocolonial y neoliberal.
Pero su justificación por parte de las autoridades norteamericanas tiene consecuencias globales más graves todavía. Muchos gobiernos se han servido de la tortura, pero no podían legitimarla, ni pretendían defender y difundir la libertad con esta clase de métodos. Hoy, la propaganda a favor de la tortura en nombre de la llamada Guerra contra el terrorismo ofrece a estos gobiernos una siniestra coartada para su uso pasado, presente y futuro. Legalizada o no, la tortura es una práctica aberrante condenada por principios elementales de humanidad.
En los últimos años hemos asistido al recorte, la instrumentalización y neutralización de estos mismos derechos, hasta el extremo de hacerlos irreconocibles. El derecho a la integridad física y moral de la persona, a la defensa jurídica de su inocencia frente a poderes corporativos y estatales, y a la resistencia contra constantes violaciones del territorio, del ecosistema y de la propia vida humana ha sido una y otra vez violado. La propaganda de guerra y la legitimación de la tortura coronan este proceso regresivo de una humanidad amenazada.
Apelamos el respeto sagrado a la dignidad humana, a su integridad física y espiritual, y a su soberanía moral. Exigimos el rechazo de la tortura como una práctica inhumana, contraria a toda forma civilizada de convivencia, y opuesta a toda verdadera restauración de una dañada comunidad pacífica de los pueblos: en nombre de los Derechos humanos.
Los siguientes intelectuales apoyan este manifiesto:
Gabriel García Márquez, Adolfo Pérez Esquivel, José Saramago, Juan Goytisolo, Carlos Monsiváis, Javier Acevedo, Mariclaire Acosta Urquidi, Xavier Albó, Rafael Barrios M., Marisa Belausteguigoitia, Alberto Binder, Sonis Britto, Amilton Bueno de Carvalho, Gustavo Cabrera, Sandra Carvalho, Carlos Correa, Benjamín Cuellar, Enrique del Val, Ariel Dorfman, Tomás Eloy Martínez, Diamela Eltit, Lúcio Flávio Pinto, Eduardo Galeano, Roberto Garreton, Rafael Gumucio, Noé Jitrik, Horst Kurnitzky, Julio Maier, Hna. Elsie Monge, Alejandro Moreano, Alvaro Mutis, Daniel R. Pastor, Ignacio Padilla, Jorge Eduardo Pan, Mireya del Pino, Nery Rodenas, Pablo Rojas, Pilar Royg, Emir Sader, Vicente Quirarte, Judith Salgado, Minerva Margarita Villarreal, Francisco Soberón, Juan Oberto Sotomayor, Adriana Valdés, Luisa Valenzuela, Susana Villaran, Luis Villoro, José Woldenberg, David Toscana, Eduardo Antonio Parra, Verónica Volkov, Xavier Velasco, José Emilio Pacheco.

Página 12,
Tortura y el nuevo orden orwelliano
Eduardo Subirats
20 de noviembre de 2006

Se elimina toda clase de rutinas. El prisionero debe someterse a una iluminación artificial uniforme y de baja intensidad. Debe despojarse de su propia vestimenta. Nada ha de recordarle sus coordenadas espaciales y temporales. La exposición a situaciones extremas de calor y frío, de sobreabundancia alimentaria y de hambre, de luz y oscuridad es preferible que su simple debilitamiento corporal a través de golpizas, privación de agua y comida, y quebrantamiento fisiológico general. La desorientación, la pérdida de identidad y la regresión de la víctima a un estado psicótico: éstos son los objetivos de las técnicas de interrogación científica. El suplicio físico con instrumentos mecánicos o eléctricos, la paralización duradera del cuerpo en posiciones corporales que generen un dolor extremo, las contusiones y quemaduras se administran de tal manera que la víctima no pueda encontrar en ellas una última forma de defensa y autoafirmación en su sufrimiento. La inmersión duradera en estanques de agua, con el cuerpo fijado a cilindros que imposibilitan las impresiones externas, cubiertos con máscaras que sólo permiten la respiración e impiden cualquier percepción visual, conducen invariablemente a estados paranoides de pánico, alucinaciones y delirios. Amenazas de un horror vago y desconocido aumentan su tensión e inducen una regresión psíquica aguda. La sugestión y la hipnosis, junto a la administración subrepticia de drogas como la heroína o el sodium pentotal profundizan su descomposición interna. "Cuando su regresión llega lo bastante lejos para que su deseo de resignar comience a prevalecer sobre su resistencia, el interrogador debe ofrecer al interrogado una racionalización que le permita salvar la cara". El tratado de tortura de la CIA ofrece estas recomendaciones con una conclusión final para sus verdugos: la tortura debe coronarse con la 'conversión' de su víctima.
Conocido como el Kubark Manual, este documento de 1963 representa un modelo ideal de dominación posthumana. Su objetivo no es legitimar el sadismo de los verdugos de la Guerra fría en América latina, a la que estaba también destinado. Ni las prácticas criminales en boga que se cometen impunemente en la guerra sucia de Colombia. Ni el espectáculo fascista de Guantánamo. Ni las estrategias genocidas de la guerra de Chechenia. Ni las prácticas de violación de mujeres normalizadas en la guerra política contra manifestaciones civiles pacíficas de México. El clásico tratado de tortura de la CIA es ideal porque se presenta limpiamente como una tecnología destinada a obtener información de sujetos criminales. En su práctica efectiva, estos métodos fungen sin embargo como real sistema de terror y sumisión que comprende a partisanos y guerrilleros, activistas políticos, sindicalistas y ciudadanos corrientes, incluyendo sus familiares e incluyendo niñas y niños. Es ideal porque no señala qué drogas se administran científicamente a los prisioneros de la guerra sucia o de la guerra global, ni los instrumentos de tormento que efectivamente utiliza, ni los procesos de destrucción física y psíquica irreversible que infligen. Y sobre todo es ideal y abstracto porque su lema: "La amenaza de coerción debilita o destruye la resistencia con mayor eficacia que la coerción misma" no se aplica solamente, ni en primer lugar, a individuos, sino a comunidades, pueblos y naciones, y, en definitiva, a la humanidad entera.
La tortura ha sido y es la expresión moral y política de todo orden autoritario. Se basa en la pretensión del estado de disponer absolutamente sobre los cuerpos, la conciencia y la voluntad de sus súbditos, al margen de toda ley, de toda norma social y de todo principio ético. Su pretexto es la obtención de información de aquellas personas declaradas como antagónicas del Estado. Pero la tortura nunca ha significado solamente una estrategia secreta administrada a individuos concretos. El terror que inflige en sus víctimas se ha exhibido siempre, lo mismo en los Autos de la Inquisición que en las imágenes mediáticas de Abu Ghraib, con el objeto de amedrentar a la población dominada, destruir sus vínculos de solidaridad, aniquilar sus normas de vida y someterlas a un poder total. En última instancia la tortura implanta la violencia de un poder que no se detiene ante los límites más íntimos del cuerpo, de los sentimientos y de la conciencia humanos. Su organización institucional, los instrumentos y técnicas a los que recurre, y los múltiples mecanismos de legitimación mediática y jurídica que la sostienen ponen de manifiesto la inhumanidad y destructividad última del sistema de dominación política, militar, económica y mediática que hoy la ampara.
La aprobación por parte del Congreso y el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica de una ley, la Military Commissions Act of 2006, que justifica y propicia la práctica de la tortura, los interrogatorios coercitivos y la detención arbitraria de prisioneros de guerra bajo condiciones de extrema violencia, agrava hoy esta situación. La agrava para el Tercer Mundo en general, a la que esta legislación está destinada, y para América latina en particular. Las políticas neoliberales han destruido sus tejidos sociales, han creado una pobreza masiva, han cancelado brutalmente la posibilidad de integrar auténticas sociedades nacionales en la región. La corrupción política en la que se amparan sus políticas de extorsión, la manipulación mediática de las instituciones políticas, la degradación autoritaria de los sistemas democráticos, y una creciente militarización de los conflictos sociales que esta situación genera se coronan hoy con la legitimación de la tortura. Eduardo Subirats es profesor de Teoría de la Cultura en la New York University. Autor, entre otras obras, de 'El continente vacío' y 'Memoria y exilio'.
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'América Latina contra la tortura' por Eduardo Subirats
La Jornada

El manifiesto Contra la tortura ha nacido como reacción espontánea ante la aprobación por el gobierno de los Estados Unidos de una ley que promueve la práctica sistemática de la tortura y el encarcelamiento inhumano. Es una protesta contra el cinismo bajo el que se ha promulgado esta ley: ¡Para salvar vidas humanas! Y contra los hipócritas eufemismos de ''métodos científicos de interrogación" y ''técnicas de interrogación coercitiva" bajo los que ese gobierno define la tortura. La decisión de redactar este manifiesto me parece importante, porque a diferencia de otras estrategias implícitas o cínicamente desmentidas, como el desmentido uso de misiles de uranio enriquecido y empobrecido en una guerra que se autodenomina contra el terrorismo, la aplicación de la tortura contraviene abiertamente las normas internacionales que hasta ahora habían prevenido, nunca suficientemente, el uso de la tortura y el trato inhumano a prisioneros de guerra, presos políticos y ciudadanos inocentes.
El fiscal Carlos Castresana, coautor de este manifiesto, reveló un dato importante que afecta de una manera directa a América Latina y al tercer mundo en general. En estas regiones la práctica de la tortura es una herencia colonial endémica, y la connivencia de los poderes políticos locales y globales frente a ella ha sido y es un hecho obsceno e inmoral raras veces cuestionado y demasiadas veces reiterado a lo largo de la historia de las décadas recientes. La nueva ley estadunidense ofrece ahora carta blanca a estas prácticas criminales de ayer, hoy y mañana por parte de los cuerpos de represión del Estado bajo el simple requisito de bautizar previamente como terroristas a sus víctimas discrecionales.
Existe una tercera razón que confiere enorme relevancia a esta expresión de protesta cívica. Vivo en Estados Unidos y soy profesor en una universidad estadunidense, pero durante todos estos años recientes he escuchado muy pocas y muy apagadas voces que pusieran en cuestión públicamente el escarnio mediático del que ha sido objeto la sociedad estadunidense y la aldea global, que objetaran la propaganda sistemática de guerra, que mencionaran las guerras sucias apoyadas por Estados Unidos en países como Colombia, y que dijeran No a la legitimación de la tortura. (Descuento las típicas comedias academicistas sobre la constitución semiótica de la representación de la tortura, y dejo de lado los lamentos políticos de sus consecuencias en el plano estrictamente doméstico del efectivo desmantelamiento de las instituciones democráticas estadunidenses en la que la nueva legislación de la tortura se inserta).
El manifiesto Contra la tortura y el libro que le acompaña son, y no en último lugar, una voz y una protesta intelectuales latinoamericanas que no deben ni pueden desoírse. Son también un grito de horror ante los desastres de esta nueva guerra mundial unilateralmente declarada por Estados Unidos. Son una voz de protesta y un grito de angustia que solamente pueden desoír las censuras más cínicas de nuestros medios de comunicación, de nuestras industrias culturales y de nuestras academias.
La crónica y el análisis sobre la tortura de la nación colombiana que Margarita Serje ofrece en este libro es un ejemplo de impecable responsabilidad intelectual. Esta distinguida antropóloga, con un extraordinario historial académico en Francia, los Estados Unidos y Colombia, despliega con una intensa sensibilidad literaria las continuas prácticas de tortura y crimen político en su país. Rita L. Segato es antropóloga y psicóloga, y profesora en la Universidad de Brasilia. Su precisa reconstrucción de los continuos crímenes perpetuados contra mujeres en Ciudad Juárez, de la complicidad institucional con ellos y de sus amplias implicaciones políticas, es una esclarecedora mirada sobre las mortales heridas que las políticas hemisféricas del neoliberalismo infligen hoy a América Latina y al mundo. Pilar Calveiro es una superviviente de la tortura en la época de la dictadura en Argentina. Es politóloga y profesora en Puebla, México. Su ensayo construye una mirada que abraza desde las prácticas criminales de la policía y el ejército argentinos en el periodo de la guerra fría hasta las estrategias contemporáneas de desaparecidos, tortura y terror en Irak y Guantánamo. Entre otras cosas, su brillante análisis pone de manifiesto al mismo tiempo la realidad de una tortura que tenemos ante los ojos, pero que el espectáculo mediático nos borra de nuestra mirada. Carlos Castresana, que vive en Monterrey y se ha distinguido en una serie de casos notables de prosecución de criminales políticos, como el general Pinochet, define en su ensayo un marco legal desde el que defenderse de la ilegitima violencia de Estado que hoy representan esas prácticas.
Quiero subrayar que esta es también una oportunidad para hacer escuchar internacionalmente una voz intelectual latinoamericana desoída, excepto cuando canta las canciones que le adjudica la industria cultural y las maquinarias académicas del primer mundo: del realismo mágico a la subalternidad. No en último lugar quiero subrayar que este manifiesto y este libro sólo han sido posibles gracias al estímulo y el apoyo de Silvia Garza y del proyecto intelectual que ha cristalizado en su nueva Editorial Fineo.
Guadalajara, 28 de noviembre de 2006

Contra la tortura: cinco ensayos y un manifiesto. Editorial Fineo, México, noviembre 2006, incluye textos de Pilar Calveiro, Carlos Castresana, Rita Laura Segato, Margarita Serje y Eduardo Subirats (compilador),